Homenaje al Dr. Oscar Ghilino

Dr. Roberto Ebner


Roberto Ebner
rebner@intramed.ne
Recibido: 17/5/2021
Aceptado: 17/5/2021
Disponible en www.sao.org.ar
Arch. Argent. Oftalmol.



El Dr. Oscar Ghilino se ha ido, dejándonos el 5 de mayo del presente año.
La pandemia ha cobrado su alto precio, esta vez de entre las filas de la oftalmología.
Desde sus inicios en el Hospital Santa Lucía, donde por 1978 nos conocimos, la guardia, el consultorio, el quirófano, los pacientes y las discusiones académicas, fueron el terreno donde comenzó su formación.
Nos atravesaron las cosas de la vida, muchas de ellas juntos y que cimentaron una amistad de cuarenta años.
En ese tiempo he podido ver a Oscar crecer y perfeccionarse, viajar en pos de mayores conocimientos, terreno en el que nada le alcanzaba, no se contentaba con lo que sabía o podía y llevaba su saber y habilidades constantemente a nuevos horizontes.
Un clínico excepcional en todas las áreas de la oftalmología, un cirujano completo como pocas veces se ven, resolviendo desde un trasplante corneal a un desprendimiento de retina, desde un estrabismo a una catarata, ningún segmento de la oftalmología dejó de abarcar con su conocimiento y destreza quirúrgica. La cirugía refractiva fue su pasión.
Un gran médico, amante esposo y padre dedicado…
He tenido la suerte de acompañar muchos momentos de su vida a lo largo de estos años, momentos que hoy navegan en mi memoria, llena de recuerdos y agradables vivencias. Él me ha brindado su amistad y yo la mía.
La SAO me honra con la dedicación de estas líneas, para que despidiéndolo les diga quien fue el Dr. Oscar Ghilino. No me alcanzan estas líneas ni los recuerdos de cuarenta años, ni mi capacidad de escribir para poder hacerlo. Pero sí recuerdo la gran persona y el gran amigo que fue.
Al médico, por sobre todas las profesiones, le es requerido el supremo acto del sacrificio, ante el cual se encuentra solo, dando batalla… y en algún caso, a pesar de su intenso deseo de vivir, y a pesar de sus cuidados…, la fatalidad de la pandemia pudo más y Oscar nos dejó.
Para su amada familia, sus amigos, sus colegas, se fue el gran ser humano que hemos conocido, Oscar, mi amigo.


Homenaje al Dr. Oscar Ghilino

Dr. Alan Tomás Menconi


Recibido: 11/5/2021
Aceptado: 11/5/2021
Disponible en www.sao.org.ar
Arch. Argent. Oftalmol.


Tengo el honor de poder rendirle un pequeño homenaje al Dr. Oscar Daniel Ghilino, quien fue mi maestro, un padre y un amigo con quien trabajé los últimos siete años.
Estar con Oscar fue una aventura. Los que tuvimos el privilegio sabíamos que si queríamos estar ahí, teníamos que abrocharnos el cinturón de seguridad y estar dispuestos a seguirle el ritmo.
Los días comenzaban muy temprano, él llegaba mucho antes del inicio de la jornada, todos los pacientes sabían que si tenían la necesidad de verlo, iban a encontrar a su médico, quien los atendería sin turno en cualquier momento del día.
Siempre recibía a los pacientes y a sus acompañantes con un cálido saludo, los miraba a los ojos y escuchaba atentamente cada una de sus preguntas.
A su lado, siempre tendría un residente, Oscar compartía todos sus conocimientos y experiencias, no se guardaba nada, no cabe dudas que la docencia le corría por dentro.
Su respeto por los pacientes y los colegas era innegable, jamás se oiría de su boca decir algo fuera de lugar. Cuando tenía que informar una mala noticia, siempre encontraba la palabra justa para que el paciente se sintiera contenido.
Por otro lado, nada podía esperar, si había que resolverle algo al paciente siempre intentaba que fuera en la primer consulta.
Recuerdo durante la residencia, lo meticuloso y obsesivo que Oscar podía ser, estaba atento a cada detalle, no se le pasaba nada por alto. Como buen docente, le gustaba que le llevemos aquellas patologías complejas que veíamos en la guardia para nuestro aprendizaje.
El fruto de su trabajo, le permitió construir su paraíso, una isla en el Delta donde pasaba todos los fines de semanas. Allí practicaba remo durante dos horas diarias, diseñaba navíos, los que posteriormente enviaría a construir. Su pasión por los autos y la náutica demostraban lo mucho que le gustaba la adrenalina, siempre tenía alguna historia de sus viajes en el mar.
El quirófano sin dudas fue su gran amor. Fue un excelente cirujano capaz de realizar cirugías de retina, estrabismo, glaucoma, cataratas, refractiva y trasplantes.
Siempre me decía que iba a operar hasta los 80 años, lamentablemente te llevaron antes de tiempo, pero pudiste devolverle la visión y una sonrisa a miles y miles de personas.
Nunca falta aquel paciente diciendo: “El Doctor Ghilino operó a mis padres, me operó a mí y ahora le toca a mi hijo”, esto denota lo mucho que se hizo querer como médico al trascender generaciones.
Aún estaba lleno de proyectos y se fue ejerciendo su amada profesión, la Oftalmología.
Sé que hablo por todos los que te conocimos cuando digo que: “nunca te vamos a olvidar Doc”
Gracias por todo lo que nos enseñaste.